SE TERMINA EL EMPLEO TEMPORAL ELECTORAL.

71
COLUMNA DE CHILE, TOMATE Y CEBOLLA
Si de algo se pueden caracterizar las campañas políticas es del gran derroche de dinero que hay en un lapso de un semestre previo a una elección y que se agudiza en los últimos tres meses. Es en realidad una ofensa para un pueblo sumido en la miseria y el abandono, el ver los miles de millones de pesos que el gobierno destina a los partidos políticos por la vía legal, esto sin tomar en cuenta, otra cifra mayor que sale de las arcas públicas ilícitamente para financiar proyectos políticos que les permitan seguir conservando el poder.

Pasadas las elecciones viene el corte de caja, los cheques al portador quedan sin fondos hasta nuevo aviso, probablemente en tres años más tengan que reactivarse muchas cuentas porque este tipo de negocios suelen ser así, temporales y sin pagar impuestos.

Al terminarse las campañas, se termina también un gran número de empleos temporales y no tan solo el empleo formal, es decir, aquellos puestos que por un tiempo determinado ofertó el INE y el IEE, como Capacitadores Asistentes, Supervisores, integrantes de los Comités Municipales y Distritales, etc., se terminan también, aquellos empleos temporales que en medio de la impunidad y sin rendir cuentas, se les pagó a operadores políticos para comprar votos y acarrear gente, a personas que servían de paleros y se les pagaba para acompañar a los candidatos en las caminatas ondeando banderas de diversos colores, se les pagó a ciudadanos que permitieran en sus propiedades colgar una manta o pintar una barda, se le pagó a uno que otro intelectual que pudiera influir con sus observaciones a favor de algún personaje político y muchos pagos más que quedaron plasmados en la huella de un tintero o en el sonido sutil de un micrófono.

Muy importante señalar que en la mayoría de los casos no hay derecho a una liquidación y no cabe la posibilidad de exigirlo por la vía legal, ahí está el detalle.