ESTADÍSTICAS A PROPÓSITO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS DE EDAD (1 DE OCTUBRE)

DATOS NACIONALES

  • Según información de la Encuesta Intercensal 2015, en México hay 12.4 millones de personas de 60 y más años, lo que representa 10.4% de la población total.
  • La mayor parte de la población de 60 y más años (88.1%) forma parte de un hogar familiar, mientras que 11.1% forman hogares unipersonales.
  • En 2014, del total de egresos hospitalarios en el país por hipertensión arterial, 56.2% ocurrieron en personas de edad.
  • Tres de cada cuatro mujeres de 60 y más años con hipertensión padecen la de tipo esencial o primaria en 2014.
  • La tasa más alta de letalidad por hipertensión arterial se ubica en mujeres de 85 años y más (32.27 por cada 100 egresos hospitalarios) durante 2014.
  • Durante el segundo trimestre de 2016, la población ocupada de 60 y más años representa 33.6 por ciento.
  • En 2014, poco más de las 633 mil muertes registradas (63.8%), correspondieron a personas de 60 y más años.
  • En 2014, 26% del total de la población de 60 y más años tienen discapacidad, mientras que 36.1% cuenta con alguna limitación.

El 14 de diciembre de 1990 la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 1º de octubre como Día Internacional de las Personas de Edad, el cual se conmemora anualmente y tiene como objetivo reconocer la contribución de los adultos mayores al desarrollo económico y social, así como resaltar las oportunidades y los retos asociados al envejecimiento demográfico. Por tal motivo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), presenta un conjunto de indicadores que muestran las condiciones sociodemográficas de la población de 60 y más años.

MONTO Y ESTRUCTURA POR EDAD

En las Asambleas Mundiales del Envejecimiento, organizadas por la Organización de Naciones Unidas, especialistas en la materia han concluido que: “aunque envejecer no es nada nuevo, el interés por el tema del envejecimiento y la vejez surge de los problemas que se van observando y de los que potencialmente se presentarán derivados de la creciente presencia de personas mayores”. Nuestro país no está exento de este proceso, cifras de la Encuesta Intercensal 2015 indican que el monto de la población de 60 y más años es de 12.4 millones y representa 10.4% de la población total. En las últimas décadas, este porcentaje ha ido aumentando, y de acuerdo a las proyecciones de población que estima el Consejo Nacional de Población (CONAPO), aumentará 14.8% en 2030, lo que significa un monto de 20.4 millones. Esta tendencia brinda la oportunidad de reflexionar sobre los desafíos que trae consigo el envejecimiento demográfico y así desarrollar políticas públicas que mejoren la calidad de vida de las personas que transitan o transitarán por esta etapa de vida.

La relación hombres-mujeres permite constatar que el monto de varones es cada vez menor conforme avanza la edad, y ello se debe a la mayor sobrevivencia femenina. En el grupo quinquenal de 60 a 64 años esta relación es de 88.4 hombres por cada 100 mujeres y disminuye a 72.8 en el grupo de 85 y más años. Dado que el envejecimiento es un proceso que marca la pérdida gradual de las capacidades motrices y cognoscitivas, hay cada vez un mayor número de mujeres que llegan a una vejez avanzada y que necesitan de la familia para cubrir sus necesidades.

POBLACIÓN EN HOGARES

La mayor parte de los adultos mayores (88.1%) forma parte de un hogar familiar, es decir, viven en hogares nucleares, ampliados o compuestos. La estructura de parentesco en los hogares nucleares indica que 62.9% son jefa(e) del hogar, mientras que 35.8% son esposa(o) o compañera(o) y solo 1.3% son hijas(os).

En los hogares ampliados y compuestos la configuración del parentesco cambia, ya que surgen otras figuras asociadas a las personas en edad avanzada, como es el caso de los abuelos o de la suegra(o), entre otras. Uno de cada dos adultos mayores (52.3%) que vive en un hogar ampliado o compuesto es considerado como jefe (a) del hogar; 19.0% es cónyuge del(a) jefe(a); 13.9% es madre o padre, 5.2% son suegra(o); 9.2% tiene otro parentesco y 0.4% no tiene lazos sanguíneos con el (la) jefe(a) del hogar.

Distribución porcentual de la población de 60 y más años por tipo de hogar familiar

según parentesco con el jefe(a)

2015

1 En otro parentesco se incluyen hija(o) y nuera o yerno.

Fuente: INEGI. Encuesta Intercensal 2015. Base de datos.

Son pocos los adultos mayores que viven en hogares corresidentes (0.4%), es decir, donde ninguno de sus integrantes tiene un lazo de parentesco. Mientras que una de cada 10 personas de 60 y más años (11.1%) viven solos (hogares unipersonales). Estar en esta situación implica enfrentar retos y limitaciones muy severas ya que por su edad se presentan enfermedades degenerativas o discapacidades físicas que necesitan del apoyo de familiares y amigos. Es importante señalar que 59.5% de los adultos mayores que viven solos son mujeres y 67.6% de ellas están viudas.

En general, la situación conyugal de las mujeres de 60 y más años indica que la mayoría están unidas (46.8%). Sin embargo, hay un gran contingente de mujeres que son viudas (37.2%); en los hombres esta situación cambia: más de tres cuartas partes (75.9%) están unidos y 13.4% están viudos.

Distribución porcentual de la población de 60 y más años por situación conyugal y sexo, según tipo de hogar 

2015

Nota: La distribución porcentual de la situación conyugal no da 100 por ciento debido al no especificado.

Fuente: INEGI. Encuesta Intercensal 2015. Base de datos.

TRANSFERENCIAS Y PENSIONES

Las transferencias económicas forman parte de los apoyos estatales y de las redes sociales que familiares y amigos realizan a un hogar. Según datos de la Encuesta Intercensal 2015, del total de hogares donde vive al menos una persona de 60 y más años: 43.8% recibe ingresos por programas gubernamentales; en 10.7% el apoyo proviene de alguien que vive dentro del país; mientras que en 8.2% la ayuda económica es proporcionada por personas que residen fuera del país.

Esta encuesta también capta los hogares donde algún integrante recibe ingresos por pensiones. En esta situación se encuentran 30.6% de los hogares donde reside algún adulto mayor. Hay que señalar que las pensiones se dan por invalidez, vejez o cesantía en edad avanzada, así como los planes que protegen a los dependientes económicos del trabajador en caso de que muera. Por tanto, es probable que la pensión la reciba el adulto mayor u otro integrante del hogar, sin embargo, establece un apoyo económico que recibe el hogar en su conjunto y que resulta importante para mejorar la calidad de vida de sus integrantes.

MORTALIDAD

El aumento en la sobrevivencia de la población ha provocado que la mayor parte de las defunciones ocurran en edades avanzadas. De las poco más de 633 mil muertes registradas en 2014, 63.8% correspondieron a personas de 60 y más años. Muchos de los fallecimientos en este grupo de población se producen por enfermedades crónicas degenerativas, entre las que destacan: la diabetes mellitus; las enfermedades isquémicas del corazón; las enfermedades cerebrovasculares; las enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores; las enfermedades hipertensivas y las enfermedades del hígado. Estas seis causas concentran 55.6% de los fallecimientos ocurridos en este grupo poblacional.

Porcentaje de las principales defunciones de la población de 60 y más años por causa de muerte1
2014

1 Lista especial de tabulados (tabulación 1 para la mortalidad). CIE-10

Fuente: INEGI. Estadísticas de defunciones, 2014. Base de datos.

DISCAPACIDAD

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su publicación Informe Mundial sobre el envejecimiento y la salud, señala que la mayoría de las enfermedades que este sector de la población padece se debe a enfermedades crónicas que pueden prevenirse si se tienen hábitos de vida saludables a lo largo de la trayectoria de vida de las personas.

Según las cifras de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2014, más de tres millones de personas adultas mayores declararon tener mucha dificultad o no poder hacer alguna de las actividades de la vida diaria. Estas son personas con discapacidad y representan 26 % del total de la población de 60 y más años, mientras que los adultos mayores con alguna limitación representan 36.1% del total de la población de 60 y más años.

Entre las personas de edad con discapacidad, la dificultad que reportan con mayor frecuencia es caminar, subir o bajar usando sus piernas (64.7 por ciento). Por otra parte, en la población adulta mayor con limitación, es decir, la que está en riesgo de adquirir alguna discapacidad, 73 de cada 100 reportan vivir con alguna dificultad para ver aún con el uso de lentes. Mientras que hablar o comunicarse es la actividad con menor incidencia tanto en las personas que tienen discapacidad como en aquellas que cuentan con una limitación (6.4% y 8.1%, respectivamente).

Porcentaje de población de 60 y más años por tipo de dificultad, según condición de discapacidad o limitación

2014

Nota: La suma de los porcentajes es superior a 100 debido a que una persona puede tener más de una dificultad.

El porcentaje se calcula con respecto al total de población con discapacidad o limitación, según corresponda.

Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014. Base de datos.

Las enfermedades y la edad avanzada son las principales causas de discapacidad en los adultos mayores. De 100 personas de edad con discapacidad: 44 la adquirieron por alguna enfermedad; 43 a consecuencia de la edad avanzada; 9 por accidente y 1 porque nació así. Por su parte, la población con limitación reporta a la edad avanzada como factor principal de su limitación, ya que de cada 100 personas 64 declararon dicha causa; 27 por enfermedad; cinco por un accidente y una porque nació así. La causa que menos se reporta es por violencia en ambos grupos.

Distribución porcentual de las discapacidades o limitaciones para la población de 60 y más años según causa

2014

Nota: El porcentaje se calcula con respecto a la suma de cada una de las causas en cada una de las actividades.

Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014. Base de datos.

SALUD

En la actualidad, aunque no se conocen las causas específicas de la hipertensión arterial y en muchas ocasiones esta es asintomática (motivo por la que puede pasar inadvertida hasta que es diagnosticada), se le ha relacionado con una serie de factores que se encuentran presentes en la gran mayoría de las personas que la padecen. Dentro de ellos destacan: la predisposición familiar (aunque se da también en personas sin antecedentes), edad, malos hábitos en la alimentación, consumo excesivo de alcohol, uso de anticonceptivos orales en edades tempranas, disponibilidad y fácil acceso a alimentos procesados con gran cantidad de sal, azúcares y/o grasas, además del costo económico de estos productos y el sedentarismo dan como consecuencia el incremento de peso excesivo (sobrepeso y obesidad), creando así importantes factores de riesgo para el resto de las enfermedades crónicas no trasmisibles. En 2014, del total de egresos hospitalarios en el país por hipertensión arterial, 56.2% pertenece a personas de 60 y más años, y de estos, casi tres cuartas partes (72.5%) corresponden a hipertensión esencial o primaria (que en la mayoría de los casos tiene un antecedente familiar), es decir, constituye la principal causa de enfermedad hipertensiva en esta población, siendo las mujeres quienes más la presentan (75%) mientras que en los hombres desciende a siete de cada 10.

Con el tiempo, la hipertensión daña las diminutas unidades filtrantes de los riñones (nefronas), y con ello se dejan de eliminar los desechos y líquidos de la sangre; este líquido extra en los vasos sanguíneos provoca un mayor aumento de la presión arterial generando así las enfermedades renales hipertensivas, cuya presencia es seis puntos porcentuales más alta en los hombres que en las mujeres (19.7 y 13.6% respectivamente).

En las personas de edad hospitalizadas por afecciones hipertensivas en 2014, los porcentajes más bajos para este grupo de enfermedades corresponden a: enfermedad cardiaca hipertensiva, que es un punto porcentual mayor en mujeres (9.6%) que en hombres (8.5%), y consiste en el crecimiento del corazón a causa de diferentes factores, como el hereditario y el exceso de ejercicio por periodos prolongados. Otras dos afecciones con baja incidencia entre las personas de edad hospitalizadas y sin diferencias significativas entre hombres y mujeres son las enfermedades cardio-renales hipertensivas (1.4 y 1.2% respectivamente), entre las cuales coexisten malestares cardiacos y renales, es decir, ambos órganos están comprometidos y la interacción entre ellos es bidireccional; y la hipertensión secundaria (0.7% en hombres y 0.8% en mujeres) que “aparece a consecuencia de otras enfermedades o de la toma de determinados medicamentos. Entre estos últimos se incluyen los preparados hormonales como los anticonceptivos (píldora de estrógeno), los corticosteroides y los fármacos para el tratamiento de las enfermedades reumáticas (antiinflamatorios)”.

Es importante destacar que aunque en los últimos años se ha priorizado la atención médica de esta población, aún hay retos significativos para eliminar estas afecciones. Por entidad federativa hay cuatro estados que destacan por sus altas tasas de morbilidad (la cual se refiere a la relación del total de egresos hospitalarios y la población total, medida por cada 100 mil habitantes) y son: Tabasco (486.28), Quintana Roo (431.88), Colima (425.09) y Baja California Sur (413.35); por otro lado Querétaro es la entidad donde se ubica el menor número de personas que las padecen con apenas 83.12 de cada 100 mil habitantes, seguido por México (133.26), Morelos (148.37), Hidalgo (192.53) y Puebla (193.40).

Tasa de morbilidad hospitalaria de la población de 60 y más años con hipertensión arterial por entidad federativa

Por cada 100 mil habitantes de 60 y más años

2014

Nota: Se utilizó la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud

  (CIE-10), códigos: I10 a I15.

Fuente: SSA (2016). Base de Egresos Hospitalarios 2014

   CONAPO (2016). Proyecciones de la Población 2010-2050.

Aunque hay un mayor número de pacientes de sexo femenino, el impacto de la enfermedad en la población hospitalizada (tasa de letalidad) es mayor en los varones, tendencia que se invierte cuando mujeres y hombres llegan a la edad de 85 y más años.

Tasa de letalidad hospitalaria de la población de 60 y más años con hipertensión arterial por grupo quinquenal de edad según sexo

Por cada 100 egresos hospitalarios de población de 60 y más años

2014

Nota: Se utilizó la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE-10), códigos:  

  I10 a I15.

Fuente: SSA (2016). Base de Egresos Hospitalarios 2014.

Según la Guía de Práctica Clínica para esta enfermedad, es importante que cuando la persona es diagnosticada con hipertensión, realice cambios en su estilo de vida y de ser necesario, se adhiera correctamente a su tratamiento no farmacológico o de medicamentos para su debido control. Asimismo, resulta de suma importancia la valoración geriátrica integral al paciente por lo menos una vez al año en atención primaria y chequeos rutinarios, tanto de monitoreo ambulatorio de presión arterial como de auto-monitoreo en casa para prevenir alguna complicación grave, ya que las alteraciones afectan de manera sistémica al organismo al ser una enfermedad crónica-degenerativa. Ignorar la hipertensión puede aumentar el deterioro de la capacidad funcional de la persona y por ende llevar a la muerte prematura en los países en vías de desarrollo y supone una carga adicional para los presupuestos sanitarios nacionales.

En lo que respecta a las defunciones causadas por la hipertensión en 2014, por grupos de edad se observa un aumento de esta con la edad para ambos sexos, siendo mayores las defunciones en los hombres de 60 a 75 años; a partir de los 80 años, son las mujeres quienes presentan tasas de mortalidad más altas que los varones, siendo la más alta la del grupo de 85 y más años (944.76 de cada 100 mil mujeres contra 719.33 por cada 100 mil hombres de ese grupo de edad).

Para el mismo año, Oaxaca reporta las tasas de mortalidad por hipertensión arterial más elevadas de las personas de edad para ambos sexos (mujeres 279.59 y hombres 234.88 ambos por cada 100 mil habitantes); Aguascalientes es la entidad donde fallecen más hombres (200.21 por cada 100 mil habitantes) que mujeres (180.36 por cada 100 mil habitantes). En Durango, Querétaro y Quintana Roo, la diferencia en las defunciones por la hipertensión arterial es nula; mientras en Tlaxcala y Zacatecas la prevalencia de las muertes es mayormente femenina (235.55 y 185.23 por cada 100 mil mujeres, respectivamente).

DERECHOHABIENCIA

Al ser un grupo con necesidades de salud especiales, en el cual las enfermedades crónicas se hacen presentes de manera cotidiana, la derechohabiencia resulta ser un beneficio de gran ayuda para las familias. Datos de la Encuesta Intercensal muestran que para 2015, 86.3% de la población de 60 y más años, son derechohabientes, y la mayoría de estos, son afiliados al IMSS (42.7%), le siguen aquellos que cuentan con Seguro Popular (40.9%) y los que tienen ISSSTE (10.1 por ciento).

Distribución porcentual de la población derechohabiente de 60 y más años

por tipo de institución1

2015

1 Se excluye la doble afiliación.

Fuente: INEGI. Encuesta Intercensal 2015. Base de datos.

Otro dato por demás interesante, obtenido de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2014, es que en los hogares donde hay al menos una persona de 60 y más años, el gasto en salud es 50.7% más alto respecto a los hogares donde no hay adultos mayores. En los primeros, hay un desembolso mensual promedio de 857.89 pesos; de estos, 63.1% son para pago de atención ambulatoria, 20.3% para pago de hospitalización y 16.6% para medicinas.

OCUPACIÓN

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), durante el segundo trimestre de 2016, 33.6% de la población de 60 y más años está ocupada. La mayoría trabaja de manera independiente (58.4%), solo cuatro de cada 10 (41.6%) trabaja de manera subordinada.

Entre los que trabajan de manera independiente, la gran mayoría trabajan por cuenta propia (86.3 por ciento) y son pocos los que llegan a una edad avanzada y tienen los recursos para ser empleadores (13.7%). De los trabajadores subordinados y remunerados, 11.7% no reciben remuneración ya que la mayoría de ellos trabaja en un negocio familiar. Por su parte, las condiciones laborales de los adultos mayores que se ocupan de manera subordinada y remunerada (88.3%) no son muy favorables: casi la mitad (50.6%) no reciben prestaciones; solo 38.0% tiene acceso a los servicios de salud otorgados por su trabajo y 38.6% cuenta con contrato de trabajo.

Distribución porcentual de la población ocupada de 60 y más años por posición en la ocupación

2016

Fuente: INEGI-STPS. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, 2016. Segundo trimestre. Consulta interactiva de datos.

USO DEL TIEMPO

Las actividades de las personas varían de acuerdo con su edad y sexo o el rol que ejerce en la familia y su distribución en el uso del tiempo tiende a mostrar algunas inequidades de género. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2014, las actividades a las que más tiempo le dedican los adultos mayores son las relacionadas a su cuidado personal (dormir, comer, asearse, entre otras): las mujeres le dedican a la semana 73.5 horas en promedio, mientras que en los hombres dicho promedio es de 70.4 horas. Le siguen las actividades destinadas al mercado de trabajo en las cuales los hombres le dedican 41.8 horas y las mujeres 32.7 horas.

En el trabajo doméstico no remunerado en el propio hogar es en el que se da la mayor diferencia entre el tiempo invertido por las mujeres (30.0 horas a la semana) y los hombres (11.2 horas a la semana), incluso en el cuidado de los niños menores de seis años, se encuentra otra diferencia significativa (más del doble), lo que hace pensar en una inequidad de género en una etapa de vida que resulta más desgastante.

El esparcimiento resulta una actividad importante en cualquier etapa de la vida. No obstante, en la población que alcanza una edad avanzada adquiere un significado especial ya que la ruptura de muchas de sus obligaciones supone que su tiempo libre sea mayor y canalizarlo hacia estas actividades produce, indiscutiblemente, una mejor calidad de vida. Sin ser una diferencia tan significativa, los hombres dedican más tiempo a estas actividades (convivencia familiar, asistencia a eventos culturales (entre otras) con un promedio de19.8 horas semanales; mientras que en las mujeres este promedio es de 18.2 horas.

Promedio de las horas semanales de la población de 60 y más años

por tipo de actividad según sexo

2014

De acuerdo con la ENUT 2014, 5.7% de la población de 12 años y más usa parte de su tiempo para cuidar a integrantes del hogar de 60 y más años. En promedio, dedican 16.4 horas a la semana.

POBREZA

En México, la pobreza multidimensional se define como la situación de una persona cuando no tiene garantizado el ejercicio del total de sus derechos sociales y no cuenta con ingresos suficientes para adquirir los bienes y servicios mínimos para satisfacer sus necesidades. Según los resultados del Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2014 (MCS), se estimó que en México, 5.7 millones de adultos de 60 y más años se encontraban en situación de pobreza multidimensional, lo que equivale al 43.7% de este grupo poblacional.

Según la intensidad y profundidad de la pobreza multidimensional, la información del MCS permite estimar que en 2014, 20.0% de los adultos de 60 y más años se encontraban en pobreza multidimensional extrema; es decir, 1.1 millones de adultos mayores pertenecen a hogares que aun al hacer uso de todo su ingreso en la compra de alimentos, no puede adquirir lo indispensable para tener una nutrición adecuada y presentan al menos tres carencias sociales de las seis incluidas en el cálculo del Índice de privación social, mientras que poco más de 4.5 millones de personas de este grupo de población, están en situación de pobreza moderada.

Adicionalmente a los adultos mayores en pobreza, en nuestro país 3.4 millones de adultos de 60 y más años son vulnerables por carencia social, es decir son parte de la población que presenta una o más carencias sociales, pero cuyo ingreso es superior a la línea de bienestar. Entre este grupo de adultos mayores clasificados como vulnerables sociales, la carencia más común es el rezago educativo (70.4%), la carencia de acceso a seguridad social es de 35.8 por ciento. En 2014, poco más de 986 mil adultos de 60 y más años, son vulnerables por ingresos, esto debido a que su ingreso es inferior o igual a la línea de bienestar pero no presenta carencias sociales. Del total de personas de 60 y más años, 2.9 millones (22.3%) son considerados “no pobres multidimensionales ni vulnerables por ingresos o por carencias sociales y de ingresos”.

Distribución porcentual de la población de 60 y más años por condición de pobreza y vulnerabilidad según sexo

2014

  

Fuente: INEGI. Módulo de Condiciones Socioeconómicas de la ENIGH 2014. Base de datos.

Los porcentajes de pobreza multidimensional en la población adulta de 60 y más años es más alta en la población femenina, (43.9%) respecto a la masculina (43.4 por ciento). La incidencia de pobreza es mayor en los adultos de edad más avanzada: uno de cada dos adultos de 75 años y más (51.1%) se encontraban en situación de pobreza multidimensional, es decir vulnerable tanto por ingresos como por carencias sociales, mientras que 40.9% de los adultos de 60 a 74 años se encontraban en esa situación. Asimismo, 24.8% de los adultos de 60 a 74 años es considerado no pobre ni vulnerable por ingresos o carencias sociales, en contraste con 15.6% de los adultos de 75 años y más.

Con esta información, el INEGI brinda indicadores para el conocimiento de la situación de la población en el ámbito nacional. Consulte este documento en el sitio del INEGI www.inegi.org.mx, en la Sala de Prensa: http://www3.inegi.org.mx/sistemas/saladeprensa/

Si requiere información por entidad federativa, consulte nuestro sitio, acuda a los centros de información o comuníquese vía telefónica o por correo electrónico.

BIBLIOGRAFÍA

Consejo Nacional de Población. Proyecciones de la Población de México 2010-2050. México, CONAPO, 2013.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario ampliado. Base de datos. México, INEGI, 2011.

—— Estadísticas de mortalidad 2014. Consulta interactiva de datos. México, INEGI,

  2016.

—— Encuesta Intercensal 2015. Base de datos. México, 2016.

—— Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2014. México, 2015.

—— Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2014. Base de datos. México, INEGI, 2015.

—— Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2014. Módulo de Condiciones Socioeconómicas. Tabulados básicos. México, INEGI, 2015.

—— Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2014. Tabulados básicos. México, INEGI, 2015.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía y Secretaría del Trabajo y Previsión Social (INEGI-STPS). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2016. Segundo trimestre, Consulta interactiva de datos. México, INEGI, 2016.

Secretaría de Salud (SSA). Base de Egresos Hospitalarios 2014. México, SSA, 2016.