EL GRITO SILENCIOSO DE LOS ABUELOS

No se trata de hacer una ardua investigación para precisar ¿en qué momento y cómo?,  gran parte  la sociedad  actual ha desplazado a los abuelos o también llamados adultos mayores o personas de la tercera edad.

Es común observar en muchos de los hogares del país,  el cómo las familias viven sus dinámicas sin  consultar las opiniones de los abuelos, sin atender más allá de las necesidades básicas como alimento, medicina y vestido.

Se observa que algunas de las actividades que se les asignan es el cuidado de los nietos, el aseo de la casa, algunas cosas que no impliquen salir de la misma o

bien  actividades que no necesiten que otro miembro de esa familia invierta su atención y su

tiempo, ya que estos siempre están atrapados en la vertiginosidad de la cotidianidad y no hay tiempo para perder en algo como eso con un abuelo o abuela que vive en casa.

En esta ocasión estas líneas van encaminadas a la invitación de revalorar y replantear esta postura de la sociedad, la cual dicho sea de paso muchos no se han puesto a pensar que indistintamente por la naturaleza misma del ser humano  si la vida se los permite llegaran a esa edad  y ¿qué pasará con ellos? ¿Pasaran al cuarto de los olvidados?, en donde su voz no se escuche y sus acciones en muchos casos puedan llegar a molestar a más de uno, por el simple hecho de hacerlo de una manera diferente y lenta o tal vez si bien les va algún hijo o hija les hará el favor de llevarlos a su casa  para que no vivan solos.

Ponerse a pensar en esta etapa de la vida es ya una forma de ocuparse  del tema planteado.

La vejez no debe interpretarse como algo obsoleto, negativo, decrépito, se nos ha hecho creer que esta etapa de la vida humana se vuelve improductiva, innecesaria, desechable prácticamente obsoleta, a la que la mayoría de las personas teme llegar  o bien busca la manera de evadirla con acciones temporales que supuestamente alargan su llegada a un cuerpo humano que por naturaleza se sabe cómo ya se dijo va a llegar.

En primera instancia podemos mencionar la diferencia entre viejo y anciano, las cuales se usan frecuentemente de manera indistinta. Viejo indica la edad biológica mientras que anciano son atributos humanos tales como: dignidad, sabiduría, sensatez. Un viejo tiene dolor, achaques de la edad y un anciano es un cúmulo de experiencias. Un viejo es un marcador del tiempo mientras que el otro es un maestro un guía que comparte su experiencia. La vejez es temida por muchos, mientras que a un anciano se le venera.

Tal vez a muchos adultos actuales les toco ser formados por sus padres con pensamiento de veneración y respeto a sus abuelos, en donde lo que decía tenía un peso moral, ético, con valor incalculable el cual no se podía desdeñar solo porque sí.

Recordemos que más sabe el diablo por viejo  que por diablo. Escuchemos pues ese grito silencioso de los abuelos quienes nos dicen mil cosas si las sabemos escuchar, abramos paso a la experiencia y compartamos con ellos momentos enriquecedores para todos, acerquemos a la juventud para cerrar la brecha generacional  que nos aleja cada vez más de la esencia del ser humano. El amor y el respeto.

No olvidemos el dicho que dice “cómo te ves me vi y como me ves te verás”. Formemos pues las generaciones jóvenes desde ahora nuestro propio futuro, una nueva conciencia  social en donde con libertad, igualdad y dignidad  nuestros abuelos puedan alzar su voz y ser escuchados.