EL CÁNCER Y SU RELACIÓN CON EL ESTILO DE VIDA Y OBESIDAD

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Actualmente el cambio en el estilo de vida delas personas ha facilitado la aparición progresiva de otras enfermedades crónicas no transmisibles, las más representativas, son la cardiovascular el cáncer la obesidad y la diabetes mellitus. En México en particular el cambio en el estilo de vida se modificaron rápidamente, en una sola generación pasó de ser un país con problemas de desnutrición a tener severos problemas con la obesidad.  Se conoce con certeza absoluta que las personas obesas tiene un incremento en el riesgo de padecer cáncer de mama (en general las postmenopáusicas), de colon, de riñón, próstata, ovario, páncreas, recto, linfomas, leucemia y mieloma múltiple. Las anormalidades se relaciona con el aumento de peso incluyen la elevación plasmáticas de triglicéridos y de niveles  de insulina así como  de la resistencia. Con esto se ha propuesto que esta alteración metabólica promueve el crecimiento celular en general y particularmente el crecimiento de células tumorales. Esto ha sido demostrado para el cáncer de mama, ovario, colon-recto, estomago páncreas y próstata. El Síndrome metabólico, en particular comprende un conjunto de factores de riesgo caracterizados por dislipidema, aterógena, altas cifras de presión arterial resistencia a la insulina, obesidad abdominal, que incrementa el riesgo de diabetes mellitus tipo 2, así como de enfermedad cardiovascular.

Otro factor  al cual se ha considerado relevante en las últimas fechas ha sido el sedentarismo, éste puede definirse como una falta de actividad fisica,  o de  ejercicios físicos. Predomina en personas que realizan actividades intelectuales, como médicos, enfermeras, bibliotecarios, personal de oficinas y secretarias de casi todas las zonas urbanas del mundo entero. Constituye un modo de vida o comportamiento caracterizado por movimientos mínimos, según la definición de centro para el control de enfermedades, menos de 10 minutos por semana de actividad fisica moderada o vigorosa. El sedentarismo  conduce a la obesidad que se agrava con el consumo de dietas no equilibradas. Alargó plazo , sus efectos dañinos no solo influyen en el peso corporal, sino en alteraciones de todos los órganos y sistemas del cuerpo, entre los que destacan la epindocondilitis (dolor en el codo) los dolores musculares, las malas posturas, la fatiga visual y un incremento del riesgo  del infarto al miocardio agudo y de los diversos trastornos relacionados con la cardiopatía isquémica, además de fomentar la presencia de obesidad, síndrome metabólico y como ya se comentó previamente de cáncer, es decir el sedentarismo constituye uno de los grandes factores de riesgo que explicar las proporciones epidémicas actuales de las enfermedades no transmisibles. La obesidad y el sedentarismo  son condiciones vinculadas intrínsecamente; juntas son responsables de un gran número de enfermedades crónicas y dela disminución de la calidad de vida.

La prevención y el tratamiento de los pacientes,  implica cambios en el estilo de vida. Se deben consumir dietas hipocalóricas, balanceadas que contengas de 50-60% de carbohidratos preferentemente complejos, menos de 10% en forma de grasa y de un 10-15% de proteínas. Debe reducirse la ingestión de grasas saturadas abundantes en las mantecas, las carnes procesadas, como lo son los embutidos. Los alimentos deben cubrir las necesidades de energía para mantener el peso dentro de los límites de normalidad, abundantes en fibra dietitica, bajos en sal y con pocos azucares. Como se menciona anteriormente las personas sedentarias tienden a ser obesas. Los pacientes con exceso de peso tiende a frustrarse cuando no alcanzan los objetivos, reductores deseados, por lo que se requieren metas más realistas de un 5 a 10% de la disminución de peso; incluso mantenerse en el peso alcanzado durante un año sin aumentos se considera satisfactorio. La fibra de la dieta esta compuesta por carbohidratos no digeribles ni absorbibles, como la celulosa. Su importancia radica en poco aporte de calorías u la reducción del riesgo de diversas enfermedades, como el estreñimiento, el cáncer de colon, diverticulitis y la apendicitis. La ingesta abundante de vegetales y frutas que también aportan micronutrientes, como minerales u vitaminas. Se recomiendan también ejercicios aeróbicos, como caminar de prosa, trotar y montar bicicleta, bailar y otros al menos durante 30 a 60 minutos diarios, todos los días de semana. El consumo de alcohol, las bebidas alcohólicas proporciona energía desprovista de otros nutrientes, energía vacía y es poco el beneficio que aportan. El alcohol es tóxico directo para las células hepática,  primero desarrolla esteatosis hepática cirrosis, enfermedad sobre la que se desarrolla más frecuentemente cáncer hepático. Efectos dañinos en el sistema nervioso central. Es importante el control  de la presión arterial en los hipertensos y la glucemia en los diabéticos.

Como podemos observar es de gran ayuda modificar nuestros hábitos para la prevención no solo del cáncer sino de la obesidad, diabetes e hipertensión arterial, que por cierto son las primeras causas de muerte en nuestro país. Con solo cuidar nuestra dieta, realizar ejercicio de forma rutinaria, controlar el peso, evitar fumar e ingerir bebidas alcohólicas podemos prolongar nuestra expectativa de vida y lo más importante la calidad.